El otro día Albertucho no pudo actuar en Valladolid, porque el patrocinador, Caja Duero, no estaba de acuerdo con las palabras mal sonantes que se entonan en las letras de sus canciones.
Que razón le doy a Caja Duero, si es que no hay derecho, no te jode, ahora viene cualquiera y por decir cuatro palabras donde la mitad son tacos es una verguenza, con dos cojones.
En fin, a partir de ahora cada vez que ponga Albertucho en mi casa o en el coche, cuando diga algo mal sonante bajaré el volumen y podré un pitido a tono de censura.
La palabra susodicha la gritará en la cara del inversor de Caja Duero.
Que el más loco
me da más vida que el más sabio
ni tesoros ni castillos sin tus labios.
Unos pies que se enraízan en el suelo
calentitos por el sol
libre por el sol.
Y ahora que duerme acompañada
confieso que no quiero otra cama
si a menos de dos cuartas
no se encuentra su cara.
Me absorbe la claridad ansiada
de estar toda la noche
pegado a la ventana.
Y despierto el latido adulterado
bombea las mil razones de un boli
entre mis manos.
Manos de trapo esposadas a contratos
carentes de callos que el tiempo borraron
manos incultas que apenas recitan
y sólo al tocarte merecen ser mías.
Presente a la vez que impresentable
exprimo poseso el amargo intragable
aquel amanecer que solo ven los ojos
cubiertos del salitre del mar de los muy solos.
Manos de trapo esposadas a contratos
carentes de callos que el tiempo borraron
manos incultas que apenas recitan
y sólo al tocarte merecen ser mías.
Que limpio mis miserias sólo con estas manos que son…
Manos de trapo esposadas a contratos
carentes de callos que el tiempo borraron
manos incultas que apenas recitan
y sólo al tocarte merecen ser mías.
Autor:Albertucho
Tema: Manos de Trapo
Discho: Lunas de mala Lengua