¡Cásate Conmigo!

Así se llama la película simpática y entretenida que fuimos ayer a ver al cine de Parquesur.
Anderson comienza pidiendo matrimonio a su novia en una romántica cena, pero justo la muchacha tiene la mala idea de morirse (del susto, digo yo).

El caso es que Anderson se encierra en si mismo, vive obsesionado con ella, sus recuerdos, fotos, camisetas y un mundo de melancolía.

Un año después su mejor amigo sigue insistiendo en que debe salir y buscar una mujer, olvidarse de aquella fatídica pedida de novia y buscar a una mujer que le llene. Así sucede con la primera chica que se le presenta, no importa que fuera la camarera del bar donde estaban tomando tortitas (¡ÑAM!, ¡qué ricas!).

Casate Conmigo

Esta chica Katie, interpretada por Isla Fisher, también había tenido una pedida de novia la noche anterior pero no lo tenía claro, no estaba convencida de que fuera su chico ideal.
Ambos se lían la manta a la cabeza y deciden casarse, pero no se conocen nada mas que desde hace 6 horas… ella se va a vivir a casa de él y se presentan a los padres, pero todo es un desastre. La pregunta que se harán es si es posible entrar en una cafetería atestada de gente y pedir matrimonio a la primera persona que veas y que de verdad sea tu media naranja.

Así pasa la película, entre risas y momentos algo comprometidos que apuesto que podría pasarnos a cualquiera. Y es que encontrar a una mujer con una tripita en el metro puede significar que le cedas el sitio por estar embarazada, pero realmente simplemente está rellenita.

¡Cásate Conmigo! pasa bien, no se atraganta ni se alarga, película de palomitas y pareja, un rato divertido, amable y ameno.

Titulo original: The Pleasure of Your Company
Valoración personal: 6

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