Pues sí, ya lo decía hace unos días. Esta mañana Fernando Alonso ha ganado el Gran Premio de Suzuka gracias a la buena suerte de los “campeones”.
Iba la cosa por la vuelta 36 cuando Michael Schumacher va y rompe el motor de su coche Ferrari. El caso es que Fernando había conseguido recuperar en pista y en salida de boxes algunas plazas y desde su salida en sexta posición iba en segundo lugar, cuando la buena suerte la acompaña, provocando la retirada de su directo competidor y a falta de 17 vueltas se coloca en primera posición.
Tanto Fernando como Michael son iguales. Son estrellas mediáticas de sus respectivos equipos, ambos corren por la pasta y apenas dan juego a sus fieles seguidores. La gran diferencia que muestran en la pista entre ambos competidores se ve que solo es ahí, en la pista, pues cuando salen de ella, sin contar sus colores azules y rojos de sus propios equipos se comportan de manera muy similar.
Apenas hacen muestras de simpatía con sus seguidores, son parcos en palabras y dicen lo justo para intentar mantenerlos contentos. El estrellato se les subió a la cabeza y olvidaron que sin sus seguidores, la Formula 1 no sería lo que es.
Enhorabuena a Fernando, tiene la victoria en la próxima carrera al alcance de las manos, pero como haga el tonto se le escapará. Eso si, cuando se acabe la temporada mas vale que haga examen de conciencia y que el cambio de equipo le ayude a darse cuenta que hay que ser mas humilde.