Las orillas de la Fábrica de Armas de Toledo
Una explosión fortuita en la decada de 1980 puso el cierre definitivo a la Fábrica de Armas de Toledo. La fundación se debe al Rey Carlos III en 1761 decidió crear dicha fábrica en la ciudad. En principio estuvo situada en el centro, en el edificio de la Casa de Moneda.
Debido a las múltiples necesidades de ampliaciones, se sacó fuera de la muralla, a las orillas del tajo en la llamada zona de la Vega. Ésto ocurrió en 1777, cuando el arquitecto Sabatini como encargado, creó el edificio principal. Tras múltiples traslados de la producción a Sevilla y Cádiz debido a la invasión napoleónica, la producción volvió a la normalidad 50 años mas tarde.
La dedicación inicial de la fábrica estaba orientada a armas blancas. Sería a partir de 1868 cuando se instalaron máquinas movidas por el paso del río Tajo y aumentando la producción de elementos explosivos.
Una vez decretado su cierre definitivo, fue el gobierno regional quien lo convirtió en lo que es hoy, el Campus Tecnológico de la Universidad de Castilla La Mancha. Tras varios años de rehabilitación, se aprovecharon los diferentes pabellones para hacer aularios, laboratorios, almacenes, despachos, cafetería, etc.

La formidable reconstrucción de cada edificio ha dado lugar al Campus que se merecía la ciudad de Toledo desde hacía muchas años, completando la oferta educativa con las carreras de letras que se mantienen en el centro de la universidad del Casco Histórico, Palacio del Cardenal Lorenzana.
Una de las medidas adoptadas una vez rehabilitada la Fábrica, fue la extensión del Paseo Ecológico que rodea la ciudad a la orilla del Tajo desde la Casa del Diamantista hasta el Baño de la Cava. Este camino bordea toda la universidad, dejando a un lado el río desbrozado y las propias fachadas de la Universidad.
Es curioso observar como se han mantenido todavía algunos edificios sin tocar, con inscripciones que el tiempo va borrando poco a poco, indicaban la dedicación de dicho edificio y su numeración. Otros han sido rehabilitados permitiendo un paseo cómodo, como un viaje al pasado con restos todavía sin tocar.

Toda la zona estaba controlada por cámaras de seguridad que impedían el acceso en los últimos años de personas no invitadas, incluso había alambre de espino sobre las oxidadas vallas. La pólvora era almacenada, durante una época, en la otra orilla del río de tal manera que así se conseguían dos objetivos: seguridad y mantener “oculta” la carga.


Durante la construcción de los diferentes edificios de la fábrica, se aprovecharon y crearon nuevos caudales para el río, así con su fuerza movería máquinas día y noche sin mayores requisitos. Así, además de las centrales hidroeléctricas, los edificios mas cercanos al río tenían su propio canal controlado por las compuertas.

El edificio principal de Sabatini (ahora entrada al Campus Universitario), albergaba la vivienda habitual de capataces y jefes. Un edificio en forma de “U” contenían las casas de los trabajadores y en la parte superior, unos altillos rodeaban todas las plantas.
El edificio principal de la Universidad (en la actualidad alberga la secretaría y la cafetería) era el edificio de administración, con despachos y sobre el tejado una gran campana para llamada general, todo presidido por un reloj de agujas.


Mas imágenes en mi set de Flickr