La contradicción de las actualizaciones de firmware
Como ya comenté, me compré hace casi un mes el nuevo teléfono de Apple Iphone 3G. No tengo ninguna queja al respecto fuera del conocido gasto de la batería. Es normal que un teléfono que ofrece un amplio abanico de funciones tenga un consumo equivalente en la batería. Antes, los teléfonos solo lo usábamos para hablar por teléfono y enviar mensajes y apenas dedicar tiempo a juegos relativamente simples (snake de Nokia, por ejemplo). 
El nuevo teléfono de Apple además de tener una pantalla mas amplia que otros terminales, tiene 3 tipos de conexión a redes: EDGE, 3G y Wireless. Estamos hablando de hacer uso de tres tipos de tecnología distintos dedicados a un fin de interconexión de terminal y redes de información/datos. Cuando se activa cualquiera de estos tres servicios, el teléfono comienza a buscar emisores 3G, wireless o EDGE de forma constante para mantenerse conectado a ellos. Por lo tanto, si no se quiere usar, se debe bloquear dicha opción.
Otro de los motivos del alto uso de la batería se debe al GPS y mostrado de imágenes durante una tiempo prolongado. Esto es, debido a la gran pantalla y superficie a iluminar, se produce un uso excesivo de la reserva de batería. Los juegos, funciones de chequeo de correo, aplicaciones de vídeo y música también producen un consumo continuado de la batería que no estaba soportado en nuestros anteriores terminales “normales” para llamar y enviar SMS.
Ahora bien, durante el mes de agosto, Apple liberó dos versiones de firmware desde la publicación y salida al mercado del Iphone con la versión 2.0. Primero la versión 2.0.1 trataba de atajar problemas puntuales de caídas de llamadas fortuitas y fallos en la conexión 3G, además del proyecto (fallido hasta el momento) de email Push MobileMe. La última versión (2.0.2) trataba también de solventar fallos que no habían conseguido arreglar sobre cobertura 3G (sobre todo con AT&T) y uso de la agenda y varias aplicaciones.
Las actualizaciones de firmware se hacen conectando el teléfono al PC (ó MAC) mediante su cable USB y con el iTunes bajando la actualización correspondiente. El tamaño de dichas versiones asciende hasta los 250Mb que deben ser descargados e instalados en el terminal (unos 10-15 minutos).
Ante dichas actualizaciones de intento de corrección de fallos e inclusión de nuevas funcionalidades se plantea la duda sobre los beneficios de dichas actualizaciones. ¿es bueno que se publiquen versiones de firmware para actualizar equipos? ¿Significa eso que el producto no está bien terminado y se ha vendido sin los suficientes controles de calidad? Una vez publicado un producto, ¿se debería pagar por dichas actualizaciones en el caso de hacerse? ¿Hacen bien los fabricantes en olvidarse del producto y no sacar actualizaciones de firmware?
Las versiones nuevas de un producto en cuanto al software proporcionan al usuario dos posibles tipos de impresión: inseguridad ante el objeto comprado porque se están publicando rectificaciones continuamente ó por otro lado el consumidor puede mostrarse con alto grado de satisfacción al notar que el fabricante se preocupa por que su producto vaya corrigiendo e incorporando nuevas funcionalidades para los usuarios que ya han obtenido el producto (en muchos cosas las actualizaciones son gratuitas).
Ambas opciones enfrentan a usuarios de unos y otros productos. En el caso del Iphone son muchas las personas que muestran su descontento por un producto “que no funciona bien”. Otros estamos contentos porque sabemos que la empresa fabricante está detrás de solucionar cualquier fallo que surja e incorporando opciones nuevas.
Recuerdo por ejemplo que alguno de los teléfonos que he tenido (Nokia 3310 el mejor) tenían algunos fallos leves pero que tras varios meses en el mercado empiezan a estar ajustados en cuanto a opciones. Es evidente que alguna revisión de firmware hubiera puesto a la altura dicho móvil de otros modelos posteriores, dejando a los usuarios mas satisfechos sabiendo que la compañía está revisando sus equipos.
Lo mismo ocurre con los Routers Zyxell por ejemplo. No han querido publicar y abrir a los usuarios en general nuevas versiones del firmware de los modelos Zyxel 660HW. Estos routers están bien… en principio. Modelos posteriores sin modificaciones drásticas en el hardware incorporan funciones muy interesantes que podrían haberse puesto en los modelos anteriores.
Con esto se observa que chocan claramente las opciones del proveedor de actualizar firmware o insistir al usuario para que se gaste de nuevo el dinero en un terminal mas moderno, arriesgando a que el usuario desista y vaya a la competencia. Siguiendo el caso del router: podría un usuario instalar las versiones del firmware si fuera liberado por el fabricante o podría comprar otro equipo del mismo u otro proveedor.
Dos caras de la moneda, dos posibles opciones de los fabricantes y sus correspondientes opciones y reacciones de los usuarios. A parte de todo, está asegurado por ley que los productos deben garantizar una calidad suficiente siguiendo unas líneas marcados por países, comunidad autónoma y por organismos internacionales.