El violonchelista de Sarajevo
Este magnífico libro lleva el título de una persona que, durante el sitiado de Sarajevo, vio como asesinaba una bomba a 22 personas que solamente hacían cola para realizar la compra de pan.
El violonchelista decide por tanto, en el sentido de homenajear a cada uno de los inocentes asesinados por el obús, tocar durante veintidós días seguidos el Adagio de Albinoni una vez al día. Al mismo tiempo, la historia gira en torno a tres historias distintas pero paralelas, todas relacionadas con el asedio de Sarajevo por la gente de las montañas.

Por un lado están Kenan y Dragan, dos ciudadanos que se juegan la vida para conseguir agua o comida, viendo como van asesinado a diario a la gente que intenta buscarse la manera de sobrevivir en el terrible caos. Por otro lado está Flecha, una francotiradora de reconocidos méritos cuya misión consiste en proteger al violonchelista de francotiradores del enemigo, pues se ha convertido en un símbolo por la vida y contra las bombas a nivel internacional.
La historia se lee casi de una sentada, es de esos libros que lo devoras e intentas sacar cualquier ratito para leer algunas páginas. Está contado de forma directa, con las narraciones y diálogos justos, no se pierde en grandes descripciones y siempre busca avanzar la historia. La tensión se mantiene hoja a hoja, trasladando al lector la agonía de cualquier persona que vivió en dicha ciudad durante los años que duró la guerra.
La historia está basada en hechos reales, al menos la parte del violonchelista, el resto forma parte de imaginación del autor para conseguir unirlo a la cruda realidad.
Valoración personal: 8





