La “gala rosa” de los Goya
Este año ha sido el primero en mucho tiempo que he visto la gala de entrega de los Goya. De la gala saque dos conclusiones: la primera es que Celda 211 se mereció los premios recibidos, tanto a mejor película como el entregado a Luis Tosar por mejor actor. La segunda conclusión es que son todos una panda de colegas comeflores.
Y me refiero a los comeflores por no decir que estuvieron digiriendo entre ellos otro tipo de cosas. Que si una pasadita por el hombro de unos, los aplausos de otros, recuerdos y agradecimientos a los no ganadores (que no perdedores) más allá y la guinda final la puso el Sr. Almodóvar. Todos en pié como si en ello les fuera la vida, la supuesta vuelta a la academia de este señor debería ser una falta de respecto para el resto de actores que de una forma u otra fueron mal tratados por los insultos que dedicó Pedro a la academia en su día.
El que se salva es Buenafuente, una presentación más que aceptable para una gala que convoca a un 26,4% de la cuota de pantalla. Esperemos que el año que viene haya más cines y menos chorradas, eso sí, que la ministra González Sinde no esté presente por haber sido destituida y donde la piratería no sea la palabra tabú que ha planeado por la gala sin que nadie se atreviera a decirla.
Una cosa, el cine español sigue sin ser nada bueno.


