El pecado de Generación Ni Ni repetido por otros medios

Hace algunas semanas, el programa llamado Generación Ni Ni, de la cadena La Sexta, presentaba unas imágenes sobre el hecho vergonzoso ocurrido entre los jóvenes que intervienen en el programa.

Entre tantas y tantas situaciones patéticas ocurridas por los chicos, en un rato aburrido que tenían, dos de ellos comienza a acosar a una de las chicas simulando forzarla y fingiendo parte de una violación, con el uso real de los miembros de ellos sobre la ropa de ella.

El primer pecado está en la cadena por haber permitido emitir dichas imágenes, que deberían haber sido castigadas por la dirección del programa con la expulsión de los personajes de forma inmediata y además haber realizado algún tipo de denuncia, porque estas personas son carne de cañón y posibles delincuentes.

Pero creo que además tiene mucho pecado esos medios de comunicación que se echan las manos a la cabeza y publican de nuevo dichas imágenes en sus propias páginas web, haciendo enlaces al vídeo subido a Youtube. Finalmente parece que La Sexta ha decidido reclamar dichas imágenes y han sido retiradas del famoso portal de vídeos, pero si se escarba seguro que vuelven a aparecer en otros portales.

Me parece muy mal que La Sexta haya emitido este acto vergonzoso y penal, pero aún más que otros medios de comunicación serios denuncien lo que hace mal una cadena y además lo copien y lo emitan de nuevo, es como si fueran prensa rosa, pura y dura [El Confidencial Digital, El Mundo, Terra, ...]

Respecto al programa, Generación Ni Ni puede ser más o menos dudoso y moralmente aceptable, incluso de una cadena que ha denunciado en diversos programas propios, otros reality ajenos (Gran Hermano, por ejemplo). En este programa aparecen ocho chavales que ni estudian ni trabajan. Puede que sea dudosa la actividad que les dicen hacer dentro, incluso las actividades propuestas. Pero lo que sí creo que queda claro, es que en España hay muchos más NiNis de los que nos imaginamos y son unos auténticos vagos.

Estos chavales no deberían ser socialmente aceptados hasta que aporten algo: sangran a sus padres y familiares, además a menudo producen desgaste al resto de la sociedad con esas actitudes pasotas, derrotistas y críticas. La gente que no aporta nada y que no tiene ganas ni intención de colaborar no tiene derecho a usar los recursos que otros producen con el sudor de su frente.

6 años desde la última unidad en España

Hoy hace 6 años del mayor atentado de ocurrido en España. Hoy, un jueves tal como es hoy, pero hace seis largos años, a las 07:30h, Madrid saltaba por los aires con todas las alegrías e ilusiones de centenares de personas. Y con un sentimiento único e irrepetible en la historia, toda España se sentía madrileña.

Ese día miles de llamadas recorrieron el país preguntando por familiares, amigos, conocidos y compañeros. Todos con el único ánimo de que hubiera sido un susto y todos estuvieran bien. Atocha, El Pozo y Santa Eugenia fueron las estaciones donde explotaron las bombas que iban en tres trenes distintos.

Casi 200 muertos y miles de heridos. Miles de personas solidarias inundaron hospitales y puntos de donación de sangre para aportar lo único que se podía hacer. Recuerdo que hasta las instituciones públicas dijeron que había suficiente y gracias, pero se tenían que liberar los hospitales para los heridos más graves y no provocar saturaciones.

Hoy, seis años después, los políticos siguen pegándose por este tema: quién lo provocó, si había o no alguna mano política por detrás y quien fue el culpable de tanta muerte.

Hoy también, a mi me parece una sarta de gilipolleces monumentales todo lo que pretenden algunos medios de comunicación, sobre todo de derechas, que siguen haciendo leña del árbol caído y duele. Aún duele todo eso.

Recuerdo un año después, a esa misma hora de la explosión, como madrugué y salí a la calle, me fui a las cocheras del Metro de Madrid (las más cercanas de mi casa) y acompañé a decenas de personas a los 5 minutos de silencio más dolorosos que he vivido, con las campanas de casi todas las iglesias de Madrid sonando durante ese tiempo.

Triste aniversario, triste momento y triste país que parece que no aprendió nada.

Sobre las críticas a los funcionarios en los tiempos de crisis

Desde que esta crisis nos está agobiando a todos en mayor o menos medida, son muchas las críticas que se vierten sobre los funcionarios y lo “mucho” que cobran por “no hacer nada”.

Esto me hincha sobre manera los cojones. Y me explico: esto ocurre en todas las empresas, ya sean públicas o privadas. Sin ir mas lejos, en mi empresa (grande y de tipo privada) hay centenares de personas que pasan los día mano sobre mano, sin aportar nada a la compañía ni sacar el trabajo adelante. Y encima cobran sueldos altísimos, mucho más de lo que se puede imaginar cualquiera y todo por acudir diariamente a su trabajo a navegar por los diarios electrónicos.

Los funcionarios son trabajadores que han sido seleccionados tras superar unas duras pruebas de acceso llamadas oposiciones. A estas pruebas se presentan decenas de miles de personas para, en el mejor de los casos, un centenar de plazas. Y estas pruebas se superan estudiando y poniéndose las pilas durante largos periodos de tiempo, normalmente años.

Y no quiero decir que estudiar durante mucho tiempo pueda justificar el no hacer nada en el trabajo durante el resto de la vida laboral, ni mucho menos.

Como en todas las empresas, en La Administración Pública hay gente muy trabajadora, otra que cumple con su cometido al límite y otros que “no hacen ni el huevo”. Así que basta ya de decir que son unos chupasangre, vagos, cabrones, etc etc.

Las “normas” que rigen cada organismo público son establecidas por las leyes, no es culpa de los funcionarios las colas, procedimientos ni horarios, son las maneras que han establecido otros “funcionarios” que accedieron al “poder” sin oposiciones y ocuparon su asiento de cuero porque fueron seleccionados a dedo.

Y es que las altas cúpulas de La Administración Pública sí que cobran miles de euros, esos son los que dejan en mal lugar a los curritos que se levantan cada mañana a trabajar por cuatro duros, mucho menos de lo que piensan esos ignorantes que critican a los funcionarios.

Y si tanta rabia os da que se “cobre tanto” como funcionario, señores, ahí tienen las oposiciones y empiecen a estudiar. Es muy fácil criticar cuando no se tiene idea de lo que hay por detrás.

Nota: Conozco por temas familiares el mundo de los funcionarios y la Administración Pública.

La dependencia del sincronismo de internet en el teléfono

La semana pasada Google tuvo un problema con el servicio de sincronismo del correo electrónico, calendario y contactos en los teléfonos iPhone. Este problema duró varios días hasta que quedó todo normalizado el pasado lunes o martes. En este tiempo fue increíble como poco a poco fueron creciendo los twitts preguntando si eran problemas con usuarios puntuales o algo más generalizado.

Todo esto me hizo pensar en cómo nos hemos acostumbrado en muy poco tiempo a disponer de nuestros datos de correo y agenda de manera automática en los dispositivos móviles. Sin ir más lejos, en muy pocas horas comenzaron a llegarme preguntas de porque “pasaba” de responder a los correos. Como había fallado el servicio de Google, no tenía noticia de la llegada de emails y como acostumbro a leerlos en cualquier momento y lugar contesto rápido, pero esta situación había provocado confusión y se pensaba que no hacía caso a ello.

Lo mismo ocurre con la agenda. Tengo mis reuniones y convocatorias pasadas a un calendario específico de Google Calendar, así puedo consultarlo esté donde esté y además, cada día a primera hora tengo un correo con el resumen de lo que tengo previsto para toda la jornada. Sin esto, es probable que llegue tarde a los sitios o simplemente no vaya. Menos mal que además tengo programado un aviso por mensaje en el teléfono y con un correo unos 30 minutos antes de cada evento para que no se me olvide y me dé tiempo a llegar desde cualquier parte de Madrid.

Y es que cuando las tecnologías son útiles se convierten en algo de nuestra vida, tanto que si nos faltan o estropean pueden transformar cualquier cosa en serios problemas personales por la falta de “información”.

Dexter, final de temporada cuatro

Dexter es el asesino en serie más famoso de la televisión en este momento. Dexter es detective de homicidios forense de Miami, es el encargado de las muestras de sangre, pero su vida está rodeada de un oscuro pasajero que le incita a matar. Dexter se mantiene al margen mediante asesinatos de personas que no se han portado bien y han realizado diferentes asesinatos en su vida real.

En la cuarta temporada aparece, como en otras ocasiones, un personaje horizontal en cada capítulo, que se irá trasladando de un sitio a otro hasta conseguir encajar las pistas y convirtiéndose en algo molesto para nuestro personaje Dexter.

He devorado los tres últimos capítulos, es como si todo se acelerara y necesitara verlo cuanto antes. Al final ves como poco a poco todo cobra sentido y solamente Dexter podrá encontrar la solución. Excepto por el último minuto del último capítulo de la cuarta temporada, donde un shock te deja fuera de juego expectante hasta la próxima temporada.

Dexter está protagonizado por Miachel C. Hall. Hace poco volvió a ser protagonista de su propia película al hacerse público que está siendo tratado de cáncer y por cierto, con exitosos resultados. Se ha confirmado, que Hall regresará a la grabación de la quinta temporada durante este año, a lo que estamos esperando muy impacientes.

Actualización 07/03/10 – Según el comentario que ha dejado Lucía y al cual doy toda la razón, Dexter es forense, no detective ni policía.

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