Incidencias contra los autobuses ateos y la libertad de pensamiento
Como me gusta el tema. Ante todo que haya mucha libertad de expresión para todos, pero ojito con tocar cualquier tema de la Iglesia.
Lógicamente habrá que poner un organismo de control de publicidad, como así se tiene en la EMT de Madrid. Y si este organismo en este caos da el visto bueno a las publicidades a favor del ateísmo y a favor del catolicismo no hay más. Si no te gusta te aguantas, lo mismo puede servir cuando se anuncia McDonalds y tenemos a creyentes fieles de la comida mediterránea, podrán sentirse decepcionados por dicha campaña pero no hay más que decir: a esto se le llama libertad de expresión.
Cada uno expone sus ideas y las defiende como quiera en función de sus creencias.
Lo que roza lo absurdo son las anécdotas que van ocurriendo en el transcurso de dichas campañas y curiosamente TODAS vienen del lado de los católicos ofendidos por los autobuses con anuncios ateos:
Dolores, una señora de 69 años, sentada con su abrigo de piel frente a la Almudena, levanta un pañuelo a cada llegada de un “autobús ateo” y se puede leer el lema “Dios existe, él es mi consuelo y mi esperanza”. Mas tarde otra persona dice que no está de acuerdo y no subirá a un autobús con dicha publicidad, pero eso sí, al pensárselo mejor decide subirse porque si no llegará tarde. Mientras tanto los conductores creyentes de autobuses intentan no conducir dicho vehículo por que va contra su moral.
Señores, cada uno tiene sus creencias: ya sea en Dios o en San Pito Pato y es libre de expresarse, eso si, se debe asumir los posibles condicionantes de dicha creencia y acatarla, para lo bueno y lo malo, no culpar a los demás por no estar de acuerdo contigo.