Les presento a la nueva Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde. Esta criatura nació en el 1965 y según pone en la Wikipedia es guionista y cineasta. De ahí ha pasado a dar el salto de la mano de Zapatero a ser ministra.

Entre sus “grandes” obras destaca la recién estrenada Mentiras y Gordas, con una crítica pésima y machacante. En esta película que no he visto pero de la cual me han contado referencias, es el clásico perfil cinematográfico español. Otras películas donde ha sido guinista son Una palabra tuya, Los aires difíciles o Manolito Gafotas. Como directora ha ejercido en La suerte dormida.
En 1977 obtuvo un Goya por mejor guión en La buena estrella, nominada 4 veces a otros Goyas y algún premio mas.
Esta persona se caracteriza por grandes frases como:
Hay que seguir peleando. Peleando para que las descargas ilegales no nos hagan desaparecer, para que nuestros administradores comprendan que en el negocio de la red no pueden ganar sólo las operadoras de ADSL, mientras quienes proporcionamos los contenidos, perdemos. Peleando para fomentar la venta y alquiler de películas por Internet de manera justa, cómoda y ventajosa para el usuario. Hay miles de puestos de trabajo en juego.
O también con:
Seamos todos sinceros, ¿para qué necesitamos todos una línea de ADSL de no sé cuanto gigas? ¿Para mandar e-mails?
En septiembre del 2008, ABC publicaba una entrevista donde dice la perla siguiente:
La piratería no la compensa el canon. ¡Sólo son unos céntimos! Mientras, el gran beneficiado es el que fabrica todos estos sistemas y el que vende la línea de ADSL
La Asociación de Internautas y media blogosfera española ya se ha puesto manos a la obra: sacar cuanto antes a una persona que no defiende en absoluto la cultura, si no que busca meternos con calzador el cine español. Si el cine español fuera bueno iríamos a verlo al cine y quizás estaría en el TOP de descargas ilegales. Pero para desgracia de Ángeles, el cine español no se ve porque es una porquería. Es simplista, pornográfico, aburrido, zafio, lento, antiguo, oscuro, monotemático, falto de tramas que enganchan, simplista, caro, lleno de bodrios y para colmo, lo defienden personas como ella que parecen estar encerradas en su mundo del “artisteo” y no se bajan a la calle a preguntar qué pasa.
Señora Ministra, muchos contamos los días que le quedan. Seguramente hasta entonces sufra abucheos y malos ratos por gritos de gente que estará hasta el gorro de su pésima gestión que por otro lado, comienza ahora.
Le deseo suerte y que dure poco.